Guia Mantenimiento correcto de Taladrina

Recomendaciones de uso de los fluidos de corte refrigerantes.


Se entiende por lubricante aquella sustancia que se introduce entre dos piezas móviles, impide su contacto y, por lo tanto, reduce la fricción. Los aceites de corte, fluidos de corte o taladrinas son un tipo de lubricante que se usa, principalmente, en operaciones de mecanizado por arranque de viruta.
No hace falta decir que, en este tipo de operaciones de corte, la fricción es intensa, tanto en el desbaste como en el acabado de la pieza, así que necesitamos un muy buen fluido de corte para efectuarla en condiciones óptimas. Taladros, tornos, limadoras y fresadoras son las herramientas de mecanizado para las que están ideadas las taladrinas, en general.
Como sucede con todos los productos de composición química, hay que tener en cuenta algunas medidas de seguridad y mantenimiento a la hora de utilizar los refrigerantes. A grandes rasgos, lo más importante es que estos productos conserven las propiedades por las que han sido adquiridos y que, además, puedan disfrutarse en condiciones de seguridad. Aparte, no solo hay que prestar atención a las condiciones de mantenimiento óptimo de los refrigerantes, sino que también es preciso cuidar de los equipos en los que han de ser aplicados. Si estos se encuentran en malas condiciones, resultará complicado que los refrigerantes puedan tener el efecto esperado.

1. Condiciones de almacenamiento del producto.
Como uno puede imaginarse, la manera de guardar un producto tiene una importancia capital en su conservación. La vida útil de un refrigerante puede llegar a alcanzar una década, pero, para poder ser aprovechada enteramente, es preciso cumplir unas mínimas condiciones de almacenamiento. Además, hay una máxima relacionada con las fechas de caducidad de toda lógica: hay que ir utilizando, de manera prioritaria, los productos que llevan más tiempo en el almacén. De esta manera, el propietario se asegura el aprovechamiento de todo su stock. Aparte, hay que tener en cuenta unas condiciones básicas de almacenamiento. Los productos no pueden estar expuestos a condiciones anormales de temperatura y humedad. Asimismo, también han de estar convenientemente cubiertos, ya que no deben encontrarse sobreexpuestos a la luz solar. Por último, hay que descartar los almacenes en los que el termómetro pueda llegar a marcar temperaturas extremas, ya que se recomienda que los refrigerantes se depositen en lugares donde las temperaturas oscilen entre 5 ºC y 40 ºC. 

2. Limpieza del tanque.
El buen funcionamiento de los circuitos y del tanque depende de haber efectuado una correcta limpieza. En los casos en los que se constate que haya barro, suciedad u obturaciones, no se producirá correctamente la refrigeración y, además, los sistemas adolecerán de ineficiencia, lo que dificulta la posibilidad de ahorrar. De todas maneras, vale la pena tener en cuenta algunos consejos relativos al proceso de limpieza de estos depósitos y sus tubos. Estas acciones suelen ser llevadas a cabo cuando hay que rellenar el tanque o circuito con un producto nuevo y, previamente, toca remover restos o partículas.

 

3. Correcta preparación de la emulsión.
La emulsión de un líquido refrigerante constituye una operación en la cual entra en juego una reacción química. Por consiguiente, nadie duda de que se trate de un proceso de cierta complejidad y que requiere ser realizado con profesionalidad, fiabilidad y precisión. Son diversas las propiedades que se pretenden mantener en el marco de la vida útil de los refrigerantes. Entre ellas, cabe destacar las siguientes: Ausencia de espuma y bacterias, anticorrosivas, pH, lubricantes, concentración, estabilidad… En la línea de lo comentado, este proceso merece ser tratado con una atención especializada por parte de un operario que se encargue de cuestiones relativas al control y mantenimiento, tales como la limpieza del sistema y calidad del agua empleada.

4. Uso de un equipo específico de dilución que garantice parámetros y resultados.
De cara a la preparación de concentraciones o emulsiones rigurosamente constantes, conviene poder contar con la más alta tecnología en materia de equipos dosificadores (es decir, de sistemas automáticos de dosificación volumétrica). Los diferentes modelos de Ch-Sistemas cumplen a la perfección con esta función, ya que contribuyen a vehicular la concentración y calidad establecidas del producto hasta llegar a su punto de aplicación. La amplia gama de equipamientos, por su parte, proporciona una precisión óptima de la dilución, una disminución sustancial de los costes de mantenimiento y parada, la protección ante infecciones bacterianas, la preparación constante de una solución fresca y la aptitud para un amplio abanico de productos líquidos.

5. Control y seguimiento del producto.Maleta para el cuidado de emulsiones
De igual manera que se tienen controladas las condiciones de almacenamiento de los refrigerantes y lubricantes industriales, un buen uso de estos líquidos propiciará alargar su vida útil y éste pasa por seguir las recomendaciones de mantenimiento que figuran en las instrucciones de estos productos. De nada sirve, por tanto, abrir un envase de refrigerante que había sido almacenado en unas condiciones excelentes, si se deja sin cerrar y expuesto ante una luz constante y temperaturas que superen los 50ºC. De esta manera, no solo se acortará la vida útil del producto, sino que también se producirá una pérdida irreversible de las condiciones de este, lo que, además, provocará unos gastos innecesarios.

6. Evitar la contaminación del circuito de refrigeración.
La contaminación tanto del tanque como del circuito de recirculación del  refrigerante puede provenir tanto de agentes externos (aceites extraños, finos, virutas, etc.) como del agua sin tratar previamente que se pueda haber utilizado. Además de mediante la utilización de sistemas de filtrado, puede afrontarse este problema con una limpieza a fondo, en la que se emplearán detergentes líquidos que sirvan para retirar la contaminación.

 


7. Apropiado sistema de filtrado del producto recuperado.

Por lo que respecta al mantenimiento de un fluido refrigerante, hay que realizar una monitorización permanente del almacenamiento y de la recirculación del producto, de cara a prolongar su utilidad. Entre los parámetros a controlar, es prioritario que no proliferen finos y virutas que se mezclen con el refrigerante y provoquen un incremento de la temperatura y desgaste de la máquina. De hecho, pueden llegar a producirse heridas relacionadas con su utilización. En consecuencia, es imprescindible instalar y mantener un sistema de filtrado que permita la separación entre estos y otros contaminantes y el líquido refrigerante. Consultar al proveedor acerca de la solución ideal en materia de sistemas de filtrado, por último, resulta una opción a tener en cuenta.

 

 

 

 

 

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